08MAR2025
En muchas partes del mundo, creo que sobre todo en el mundo de habla hispana, se ‘celebra’ el día de los inocentes el 28 de diciembre, pero en EEUU, se recuerda el 1° de abril, fecha que acabamos de pasar. En este articulo, se explica realmente qué significa este día, el día de los inocentes.
Para la mayoría, el 1° de abril es un día de bromas, de trucos inofensivos y de risas a costa de los ingenuos. Pero bajo la superficie de esta aparentemente inocente tradición se esconde una historia olvidada: una historia de engaño, de reorganización del tiempo y de un esfuerzo deliberado por cortar la conexión de la humanidad con los ciclos naturales que antaño regían la vida.
¿Y si te dijera que el 1° de abril fue una vez el verdadero Año Nuevo? ¿Y si aquellos a quienes ridiculizamos como «Inocentes» fueran en realidad los últimos guardianes de una tradición sagrada?
Esta es la historia de cómo nos robaron el Año Nuevo y de cómo quienes se aferraron a las viejas costumbres se convirtieron en la mayor broma del mundo.
El Verdadero Año Nuevo: Una Celebración de la Creación

Mucho antes de la rígida imposición del calendario moderno, el Año Nuevo no era una fecha arbitraria dictada por decreto papal; era una celebración de la renovación cósmica y terrenal. Civilizaciones antiguas de todo el mundo, desde los egipcios hasta los persas, alineaban sus calendarios con el equinoccio de primavera.
La lógica era irrefutable: la primavera marcaba el regreso de la vida, de la resurrección del Sol desde su punto más bajo en el cielo, del florecimiento y del inicio de nuevos ciclos agrícolas. Todo, la siembra, los ritos de fertilidad y la danza cósmica de los cielos, apuntaban a ello como el verdadero inicio del año.
Los romanos también celebraban originalmente el Año Nuevo en marzo, con festivales en honor a Marte, el dios de la guerra, mientras los ejércitos se preparaban para la temporada de campañas. Incluso su propio calendario, anterior a las reformas de Julio César, reconocía a marzo como el primer mes; de ahí que septiembre, octubre, noviembre y diciembre conserven sus raíces numéricas (siete, ocho, nueve y diez) a pesar de encontrarse ahora en la segunda mitad del año.
Pero el poder tiene una forma de reescribir la realidad.
El Gran Engaño del Calendario

En 1582, el papa Gregorio XIII introdujo el calendario gregoriano, aparentemente para corregir la desviación del sistema juliano. Pero eso fue más que un simple refinamiento: fue una reorganización del tiempo mismo.
El Año Nuevo se trasladó oficialmente al 1° de enero, una fecha sin significado natural, lo que rompió los vínculos espirituales y prácticos de la gente con el equinoccio. Aunque se ordenó al mundo católico que obedeciera, no todos abandonaron tan rápidamente sus antiguas tradiciones.
Por décadas, quizás incluso siglos, muchos continuaron celebrando el antiguo Año Nuevo en torno al equinoccio de primavera, que culminaba a inicios de abril. Esos fueron los que se resistieron, los que se aferraron a lo que siempre había sido.
Pero la historia la escriben los vencedores. Y los vencedores no solo cambian las fechas; cambian las percepciones.
Se inició una campaña de desprestigio, tildando de «tontos» a quienes celebraban el Año Nuevo en abril. Fueron objeto de burlas, ridiculizados y se convirtieron en blanco de bromas, lo que dio origen a la tradición del Día de los Inocentes. Lo que una vez fue un momento sagrado de renovación y de alineación natural se transformó en una ocasión para el engaño y para el desprestigio. Sin embargo, la verdadera broma fue general, ya que la mayoría olvidaría por qué ocurrió esa transición.
1° de abril: Un recordatorio de la verdad

Vivimos en una época en la que las narrativas oficiales moldean nuestra comprensión de la historia. Sin embargo, bajo esas capas de tradiciones impuestas, los ecos de las viejas costumbres aún permanecen, ocultos, pero no del todo perdidos.
El 1° de abril, lejos de ser un día de tonteras, es en realidad una reliquia de una época en la que las personas se alineaban con los ritmos naturales de la creación. Es un día de desafío, una rebelión silenciosa del pasado que susurra a través del presente.
Así que la próxima vez que alguien te llame «Inocente», sonríe, porque, lo sepa o no, está reconociendo tu conexión con una verdad perdida.
Quizás sea hora de reclamar lo que nos arrebataron.
Quizás los verdaderos tontos sean aquellos que siguen ciegamente las tradiciones impuestas, sin cuestionar jamás por qué las cosas son como son.
Quizás, después de tanto tiempo, la broma queda en ellos.
Fuente:
https://tartariabritannica.com/blog/april-1st-the-new-year-they-stole-and-the-fools-who-remembered/