Guerra Irregular, Guerra de 1000 Frentes y La Narrativa

La analogía del ajedrez es perfecta ahora. Describe cómo hemos sido engañados, manipulados y controlados en las últimas décadas hasta la antes de la Presidencia de Trump.
Al igual que en una partida de ajedrez, la manipulación la han hecho quienes quieren controlarnos, y sigue haciéndose. En múltiples capas, múltiples temas y múltiples campos, todo a la vez.

Para comprender toda esa manipulación y tener una visión panorámica de la situación, tenemos que abarcar varios temas. Estos temas pueden ser sociales, políticos, raciales, económicos, espirituales, todos al mismo tiempo.

Y al igual que los jugadores de ajedrez, necesitamos tener una visión panorámica del pasado, presente y futuro. Lo que ya se ha hecho, lo que se está haciendo y, en consecuencia, las posibilidades futuras que pueden aparecer a partir de esas acciones previas.

De esa forma podremos tener presentes las futuras “movidas de ajedrez” que nos pueden llevar a la victoria.

¿Por qué? Porque el oponente está jugando de la misma manera.

La Guerra en 1000 Frentes

Hay una frase que Gregg Phillips de True The Vote mencionó recientemente  y que también describe perfectamente otra analogía: “La Guerra de 1000 frentes”.
Y esta oración muy corta también describe la situación actual.

¿Por qué 1,000 frentes?: Porque los ataques se están realizando en 1,000 frentes o temas diferentes, como describimos anteriormente.

¿Por qué el uso de la palabra ‘guerra’?: Porque aunque no vemos movilización militar de equipos y tropas, lo que ocurre actualmente es una guerra. Pero una guerra irregular, donde el principal campo de batalla se despliega —otra vez— en mil frentes. Políticos, económicos, sociales, culturales, mentales, informativos, etc.

Dentro de esos “1,000 frentes” uno de ellos es clave: La narrativa.

La Narrativa

La narrativa suele ser manipulada por los Medios Masivos. Con sus grandes cantidades de audiencia gracias a su alcance, pueden poner en la mente de la población, la narrativa que más les conviene a quienes controlan esos medios.

Pero en los últimos 20 años, el poder de controlar esa narrativa ha pasado de los medios masivos de comunicación al público en general.

Con el auge de las redes sociales y la proliferación del acceso a Internet a un gran número de personas.

Ese cambio se produjo a través de dispositivos electrónicos móviles que ya no son solo teléfonos, sino literalmente computadoras de bolsillo.

Cuando los aspirantes a controladores vieron que el control y el poder de la narrativa se les escapaban de las manos, también comenzaron a controlar las redes sociales. Y bajo el pretexto del “discurso de odio”, comenzaron a censurar a cualquiera que publique algo que vaya en contra de su narrativa.

La narrativa es una herramienta poderosa, porque como dije arriba, pone cosas en la mente del público que (lo creas o no), le da poder a esa información. Y colectivamente, las personas pueden generar cualquier situación, positiva o negativa, con base en esa información o narrativa.

Por eso los medios son tan importantes, porque el principal teatro de acción en la guerra irregular del siglo XXI es el control de la narrativa.

La narrativa puede derribar a aquellos que intentan controlar el planeta. Siempre y cuando Nosotros El Pueblo nos acerquemos a la verdad, sin restricciones ni censura.

Infiltración

Además del control de la narrativa también hay que tener en cuenta que se pueden producir infiltraciones y desinformaciones. Por eso el control de la narrativa debe ir acompañado de un buen sentido del discernimiento.

Así evitaremos caer en el juego de los infiltrados. También se recomienda el pensamiento crítico. Para evitar a los que pueden publicar cosas que no son ciertas y tratar de ensuciar la narrativa. Si mantenemos limpia la narrativa, eso  puede conducirnos a la verdad y, en consecuencia, a la victoria y la libertad.

Usemos las herramientas disponibles para acercarnos a la verdad. No caigamos en la manipulación de los aspirantes a controladores.

Es mi opinión que ahora más que nunca, realmente nos estamos acercando a la verdadera libertad. Porque a pesar de las restricciones, nosotros, el público, tenemos más control de la narrativa, que aquellos que quieren controlarnos.

Sigamos en esa lucha informativa. Podemos tomar y mantener el control de la narrativa para ayudarnos a acercarnos a la verdad.

Ahora nosotros somos las noticias.


 

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