A pocos días de la muerte de David Wilcock, Corey Goode tuvo una presentación en un evento, durante el cual habló, al inicio de su conferencia, respecto a la pérdida de David. Esta es la transcripción de lo que dijo:
Como se imaginarán, esta semana ha sido espantosa. Sé que ha afectado a cada uno de ustedes a su propio nivel.
David fue mi mejor amigo durante casi 12 años y, bueno, durante los últimos años realmente nos vimos mutuamente pasar por un infierno. Y nuestras vidas quedaron destruidas.
Estábamos librando una guerra espiritual extrema. Como muchos de ustedes saben, las personas que nos habían estado acosando cibernéticamente se jactaban de, ya saben, usar magia negra contra nosotros. Venían, tomaban tierra de mi jardín de enfrente de mi casa, la metían en un frasco de vidrio y se la llevaban para usarla en ceremonias.
Nuestro hogar estaba infestado de seres increíblemente oscuros y demoníacos; seres que quieren que te hagas daño, que quieren que se hagan daño los unos a los otros. Fue absolutamente aterrador tener que pasar por eso.
Por suerte, mi familia y yo estábamos juntos en casa y nos teníamos los unos a los otros. Sé que David estaba pasando exactamente por lo mismo. Pero él se encontraba recluido en una cabaña allá arriba en las montañas.
Y en los últimos meses, se fue aislando cada vez más. Y hay mucha especulación respecto a David, y solo necesito que todos sepan que hay dos Davids. Está esa personalidad realmente ruidosa y extrovertida que todo el mundo conoce. Pero también existía un David diferente; muy pocas personas tuvieron la oportunidad de ver detrás del telón, y para mí fue un gran honor poder hacerlo.
Era —lo crean o no— humilde y tenía un gran sentido del humor para reírse de sí mismo. Un tipo muy dulce. Y, saben, resulta difícil encontrarle sentido a esta misión que él y yo emprendimos. Se suponía que debíamos llevar todos estos mensajes maravillosos a la gente. Escuchamos cómo esa información cambió la vida de muchas personas. Pero todos tuvimos que pagar un precio increíblemente alto para poder difundir esa información.
Saben, allá por agosto del año pasado, mi familia y yo sentíamos que una energía oscura tan intensa invadía nuestra casa y nos atormentaba, que decidimos volver a ir a la iglesia. Y allí encontramos alivio ante todo aquello. Pobre David; él se quedó solo en su cabaña, sumido en la angustia, y finalmente esa fuerza terminó venciéndolo. Y estoy convencido de que fue, en gran medida, una combinación del acoso cibernético y de la guerra espiritual lo que lo empujó hasta ese punto.
