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28-ABR-2026 Secretaria Leavitt: Ningún otro presidente en la historia ha enfrentado intentos tan reiterados contra su vida

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Estas son las declaraciones de la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, de ayer 27-ABR-2026, quien estuvo en el podio, a pesar de haberse despedido el viernes pasado por su descanso de maternidad (está embarazada y a punto de dar a luz):

Observaciones iniciales (aprox. los primeros 7 minutos o más)

Karoline Leavitt: Buenas tardes a todos. Más tarde hoy, el presidente Trump y la Primera Dama darán la bienvenida al rey Carlos y a la reina Camila para una visita de Estado aquí en la Casa Blanca. La Primera Dama, Melania Trump, ha dirigido todos los preparativos para esta visita de Estado, la cual rendirá homenaje a la larga y especial relación entre los Estados Unidos y el Reino Unido.

Como les comenté a muchos de ustedes el viernes por la tarde, pensé que esa sería la última vez que respondería a sus preguntas hasta después de mi licencia por maternidad. Sin embargo, ante el intento de asesinato del presidente y de altos funcionarios de la administración Trump —tal como señaló el depravado tirador en su manifiesto durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche—, consideré prudente estar aquí hoy para responder a sus preguntas e informar al pueblo estadounidense sobre cómo está respondiendo la administración ante un nuevo intento contra la vida del presidente Trump.

Se suponía que el sábado sería una velada alegre, dedicada a celebrar la libertad de expresión y la Primera Enmienda junto a todos ustedes, miembros de la prensa. En cambio, la noche fue secuestrada por un individuo trastornado y anti-Trump que viajó de un extremo a otro del país con la intención de asesinar al presidente y a tantos funcionarios de la administración como le fuera posible.

Este es el tercer intento de asesinato de gran envergadura contra el presidente Trump en dos años. Ningún otro presidente en la historia ha enfrentado intentos tan reiterados y graves contra su vida.

Ante todo, el presidente, la Primera Dama y todos los que formamos parte de esta Casa Blanca estamos extraordinariamente agradecidos con los valerosos profesionales de las fuerzas del orden que actuaron de inmediato para detener al aspirante a asesino y mantenernos a todos a salvo. El presidente desea expresar, de manera especial, su gratitud a los hombres y mujeres del Servicio Secreto de los Estados Unidos, quienes actuaron con la máxima profesionalidad, valentía y sentido del deber.

Esto incluye al heroico agente que recibió un impacto de bala en el pecho. Afortunadamente, su chaleco antibalas le salvó la vida.

Minutos después de regresar aquí a la Casa Blanca, a la Oficina Oval —y a pesar de haber discutido con el Servicio Secreto en un intento por quedarse y continuar con la cena del sábado, antes de dirigirse a ustedes aquí en la sala de prensa—, el presidente Trump estaba decidido a hablar con ese valiente agente para asegurarse de que se encontrara bien.

Y el agente le aseguró al presidente que así era. Como saben, yo estaba sentada junto al presidente Trump y a la Primera Dama cuando se hicieron los disparos, antes de que el Servicio Secreto nos trasladara rápidamente a un lugar seguro tras bastidores.

La serenidad del presidente ante el caos —mientras, una vez más, otro individuo intentaba acabar con su vida— fue algo verdaderamente extraordinario de presenciar, y es algo que jamás olvidaré. El presidente Trump es intrépido porque ama a este país y está dispuesto a poner en riesgo su propia vida para cumplir las promesas que hizo al pueblo estadounidense, el cual lo eligió para ocupar el cargo más alto de la nación.

Y si bien tenemos la dicha de contar con un presidente intrépido, no deberíamos vivir en un país donde un temor tan constante a la violencia política impregne nuestra sociedad día tras día. Podemos —y debemos— mantener desacuerdos vehementes en este país. Como todos ustedes saben, discrepamos a menudo: tanto yo, en el desempeño de mi función, como todos ustedes, representantes de los medios de comunicación. Pero esos desacuerdos deben mantenerse dentro del marco de la paz. El debate, la protesta pacífica y el voto son los medios por los que debemos dirimir nuestras diferencias; no las balas.

Nadie en los últimos años se ha enfrentado a más balas ni a más violencia que el presidente Trump. Esta violencia política surge de una demonización sistémica de él y de sus partidarios por parte de comentaristas —sí, por parte de miembros electos del Partido Demócrata— e incluso de algunos sectores de los medios de comunicación. Esta retórica de odio, constante y violenta, dirigida contra el presidente Trump día tras día durante 11 años, ha contribuido a legitimar esta violencia y nos ha conducido a este momento oscuro.

Aquellos que constante y falsamente tildan y calumnian al presidente, tachándolo de fascista o de amenaza para la democracia —y que lo comparan con Hitler para obtener rédito político— están alimentando ese tipo de violencia. El culto de odio de la izquierda contra el presidente —y contra todos aquellos que lo apoyan y trabajan para él— ha provocado que múltiples personas resulten heridas o muertas; y este fin de semana, por poco vuelve a ocurrir.

Al leer el manifiesto del tirador, pregúntense: ¿cuán diferente es la retórica de este aspirante a asesino de aquella que leen en las redes sociales y escuchan en diversos foros a diario? La respuesta —si son honestos consigo mismos— es que no existe diferencia alguna. Gran parte del manifiesto de este aspirante a asesino resulta indistinguible de las palabras que escuchamos a diario de boca de tantas personas.

Por ejemplo, tal como señaló esta mañana la Primera Dama de los Estados Unidos, apenas dos días antes del tiroteo, el presentador nocturno de ABC, Jimmy Kimmel, calificó de manera repugnante a la Primera Dama Melania Trump como una «viuda expectante». ¿Quién, en su sano juicio, diría que una esposa estaría radiante ante el posible asesinato de su amado esposo? Y habiendo vivido lo que viví junto a la Primera Dama la noche del sábado, puedo asegurarles que ella no era eso en lo absoluto.

Ese tipo de retórica sobre el presidente, la Primera Dama y sus partidarios es completamente desquiciada, y resulta increíble que el pueblo estadounidense la consuma noche tras noche tras noche.

Como dijo el presidente Trump la noche del sábado desde este podio, nosotros, como estadounidenses, debemos renovar nuestro compromiso de resolver nuestras diferencias pacíficamente y unirnos en torno a los valores compartidos que hacen grande a nuestro país. Las mentiras y difamaciones desquiciadas contra el presidente, su familia y sus partidarios han llevado a personas trastornadas a creer cosas descabelladas, y esas palabras las han incitado a cometer actos de violencia. Esto tiene que terminar.

Y un punto más: la noche del sábado sirvió como un recordatorio más de lo importante que resulta financiar al Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Es vergonzoso que el Congreso de los Estados Unidos haya mantenido a esta agencia vital sin fondos durante 73 días, lo que constituye el cierre de una agencia federal más prolongado en la historia de los Estados Unidos.

El Servicio Secreto es un componente vital del DHS, y se ha visto directamente afectado por estas imprudentes maniobras políticas. Todos los presentes en esta sala que estuvieron allí el sábado por la noche fueron testigos de cómo los héroes del Servicio Secreto y de las fuerzas del orden federales entraron en acción ante un grave peligro y una gran incertidumbre. Los agentes pusieron sus propias vidas en riesgo para proteger al presidente, a la Primera Dama, al vicepresidente y a los miembros del gabinete. En las grabaciones de video se puede ver a un agente saltando literalmente sobre el escenario —sin saber en ese momento dónde se encontraba el atacante ni de dónde provenían las balas— para interponer su cuerpo frente al Presidente de los Estados Unidos.

Estos hombres y mujeres son héroes. Cumplen con su deber a diario, y ellos también tienen hijos y familias. Y lo hacen a pesar de la agitación política que rodea a su agencia. Que no quepa duda: este desfinanciamiento del DHS debería ser un escándalo nacional.

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