¿PUEDE LA GEOMETRIA SAGRADA PRODUCIR ARMONIA MUSICAL?

 

 

¿Hay una correlación directa entre la geometría y la frecuencia? ¿Las civilizaciones antiguas recibieron claves para conectar las matemáticas, geometría y sonido?

 

Eric Rankin así lo cree en su documental que habla acerca de la interconexión entre geometría y frecuencia. La Geometría Sónica se enfoca en la harmonía encontrada cuando la suma de los ángulos de todas las formas son reproducidas como frecuencias.

 

La base de la teoría de Rankin se basa en la antigua cultura Sumeria, más o menos hace 5,000 años. La civilización sumeria en Mesopotamia, a menudo llamada la Cuna de la Civilización, generó el primer lenguaje escrito y el primer sistema matemático. Los antiguos sumerios escribieron que la información que es la base para sus sistemas vino de ‘dioses del cielo’, conocidos como los Anunaki. Se apoyaban en un sistema matemático basado en los números 12 y 60. Aún conservamos algo del sistema matemático sumerio, en cómo calculamos el tiempo, medimos en pulgadas y en la geometría.

 

 

AFINAMIENTO PITAGORICO

 

Todos estamos familiarizados con el teorema de Pitágoras en la geometría, pero no es tan común saber que el filósofo/matemático griego aplicó la geometría a la música cuando notó cómo al dividir una cuerda en la mitad, esta duplicaba su tono. Creó la escala Pitagórica basada en quintos harmónicos, la cual es usada hasta ahora como raíz en la música moderna.

 

Pero de acuerdo a Rankin, la escala de Pitágoras lo llevó a toparse con el número 432, quizás sin saber sus sincronísticas implicaciones. Ocurre que el número aparece en su escala de quintas, la cual se convirtió en la piedra base para el afinamiento de frecuencias, hasta el siglo 20.

 

La suma de los ángulos de las formas geométricas básicas, cuando son reproducidas como frecuencias, se incrementan en octavas a medida que agregas lados adicionales. Cuando combinas estas frecuencias comenzando con el triángulo, hasta llegar al octágono, crean una armonía perfecta en un acorde de F sostenido de 3 partes. Este patrón también funciona con formas tridimensionales así como también con formas geométricas sagradas, para crear armonías.

 

 





 

 

EL EQUINOCCIO MAYA

 

La antigua civilización Maya estaba afinada astronómicamente y sabía sobre la presesión del eje de la Tierra. Los Mayas calcularon que el tiempo que toma una rotación completa del tambaleo de la Tierra sobre su eje es de 25,920 años, lo cual dividido entre 12 [meses, si consideramos los 25920 como un año] son 2160 años. Resulta que el diámetro de la Luna es 2160 millas. Cuando dividimos este numero de manera simple, obtenemos resultados interesantes…

 

2160/2 = 1080 – la suma de los ángulos de un octágono

2160/3 = 720  – la suma de los ángulos de un hexágono

2160/4 = 540  – la suma de los ángulos de un pentágono

2160/5 = 432  – el tono de frecuencia clave Pitagórico

2160/6 = 360  – la suma de los ángulos de un círculo y un cuadrado

 

Rankin presenta evidencia de la recurrencia del número 432 siendo encontrado en múltiples medidas de tiempo y distancia, desde la Luna y el Sol hasta la velocidad de la luz. El cree que hay alguna conexión que está oculta dentro de este número, que podría haber sido entregada a los antiguos sumerios por los Anunaki y ha permanecido incrustada en muchos aspectos sobre cómo medimos nuestro mundo.

 

 

UN CAMBIO DE FRECUENCIA

 

A comienzos de los años 1900, hubo un alejamiento de la frecuencia de 432Hz a 440Hz. Desde entonces, casi toda la música ha sido grabada en esta frecuencia, la cual no tiene la misma sincronicidad numérica. Para aquellos que han alternado entre las dos frecuencias, hay una diferencia notable.

 

Algunos teorizan que las frecuencias fueron cambiadas por una trama siniestra de los Nazis para de manera subversiva incrementar la agresión o agitación a gran escala. Se sabe que frecuencias de sonido diferentes afectan todo, desde moléculas de agua hasta organismos vivientes a niveles diferentes, así que un plan para cambiar la frecuencia en que la música es enviada a las masas parece una táctica plausible de disrupción. Sin embargo, cada quien debe juzgar por sí mismo  – ¿La diferencia en frecuencias es lo suficientemente grande para manipular la conciencia humana?

 

CICLOS COSMICOS DE 432

 

Joseph Campbell encontró muy intrigante al número 432 en sus estudios, particularmente porque recurre a varios contextos religiosos diferentes. Una instancia es la de un sacerdote Babilónico quien escribió un recuento de la historia de Babilonia en la cual una inundación destruyó todo después de 432,000 años.

 

En la antigua línea de tiempo Hindú, los ciclos cósmicos son medidos en múltiplos de 432,000 años. El Kali Yuga es 432,000 años, seguido por el Dwapara Yuga de 864,000 años, el Tetra Yuga de 1,296,000 años y finalmente el Satya Yuga de 1,728,000 años.

 

Incluso hay referencia a los ciclos cósmicos de 432,000 en los Eddas de Islandia, que cuentan la mitología nórdica. En un libro que describe el salón de Odín en Valhalla, hay 540 puertas con 800 guerreros pasando a través de cada puerta, representando nuestro ciclo de tiempo. Esos números multiplicados, por supuesto, resultan en 432,000.

 

Con la interrelación de las matemáticas y la naturaleza, vistas en instancias tales como la Secuencia Fibonacci, no sorprendería que hubiera una relación intrínseca entre la geometría y las frecuencias de sonido. ¿Qué otras conexiones inherentes aún no hemos descubierto en la naturaleza de nuestra existencia?

 

 Publicado por Gaia.com

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